Por Elba Stancich
La Movilidad Sustentable es una manera de desplazarse y de viajar que tiene
como premisa un profundo respeto por las personas y la naturaleza. Un respeto
especialmente dirigido a residentes, peatones, ciclistas, pasajeros del
transporte público, conductores.
Una movilidad sustentable es una manera de viajar donde el coste energético
se minimiza, tanto en la elección del modo de transporte como disminuyendo el
número de viajes realizados y su longitud. Y aquí está el quid de la cuestión, no
solo se trata de disponer de medios de transporte lo más eficientes posibles,
sino de repensar la necesidad de viajes, y esto necesariamente conlleva a
repensar el modelo de producción y consumo. Por ejemplo, es irracional que
una papa viaje miles de kilómetros para llegar a la mesa, cuando podría
producirse a escasos kilómetros de quien la consume; así como es irracional y
perverso alimentar la carrera automotriz del mundo con biocombustibles, y
decir que se trata de un “transporte ecológico”.
En muchas ciudades la sociedad empieza a reclamar por una nueva cultura de
la movilidad que promueva la apropiación equitativa del espacio y del tiempo de
la circulación urbana, priorizando los modos de transporte colectivos, en
bicicleta y a pie, reordenando los espacios y actividades urbanas de manera de
reducir la necesidad de desplazamientos motorizados y sus costos, y
construyendo espacios y tiempos sociales donde se defienda y promueva la
calidad del ambiente natural, el patrimonio histórico, cultural, artístico y
paisajístico.